La entrega de la bonilista de ayer me marcó especialmente. Para quien no la conozca, la bonilista es una lista de correo que mantiene y publica @david_bonilla todos los domingos (y cuando digo “todos” quiero decir TODOS). No hay un domingo que no me levante por la mañana sin un correo de la bonilista en la bandeja, esperando a ser leído.

Solo por eso ya merece mis felicitaciones, sobre todo teniendo en cuenta que yo cree este blog con la intención de publicar una entrada todas las semanas, y he sido incapaz de cumplir ese objetivo. Pero por si eso fuera poco, además las entradas son bastante interesantes, por lo que os recomiendo que entréis al blog de David y os deis de alta en la Bonilista si no lo habéis hecho ya.

Os resumo brevemente la entrega de ayer: Hay un señor, llamado Fred Wilson, que se ha propuesto escribir diariamente una entrada en su blog. Hay días en los que la entrada es muy elaborada, y días en los que son comentarios cortos, o simplemente enlaces a artículos o vídeos de interés, y por lo visto no le va nada mal.

No me malinterpretéis, mi objetivo no es “imitar” el comportamiento de Fred y llevarlo a cabo simplemente porque ha tenido éxito. Se trata de buscar la forma de publicar que mejor se adapte a mi caso concreto, y creo que en ese sentido, lo que ha hecho Fred sintoniza perfectamente con algunos pensamientos que se me han cruzado por la cabeza últimamente, pero que nunca he llegado a “implementar” en mi rutina, y que quiero compartir aquí.

Publicar de forma rutinaria, (casi) cualquier contenido

La idea es escribir algo frecuentemente en lugar de crear un tema, por muy elaborado que sea, y publicarlo de forma irregular.

Fred Wilson, La Bonilista, Chema Alonso, Una al día… e incluso algunos youtubers son ejemplos de lo que quiero decir.

Crear una rutina, una frecuencia de contenidos (en mi caso, diariamente) y publicar una entrada adecuada al tiempo que he tenido, o a lo que se me haya ocurrido, o a las ganas que tenga de publicar en ese momento.

No quiero decir que sea la mejor forma. Podría dar muchos ejemplos de blogs que hacen justo lo contrario y han tenido un éxito increíble, pero creo que es la manera que más se ajusta a mi caso.

Darme permiso para fallar

Cuando creé este blog mi objetivo era crear una entrada semanalmente analizando algo en profundidad. Publicar sobre temas que me apasionaran y que resultaran útiles a alguien. Currarme un pedazo de artículo increíble cada semana.

Creo que ha llegado la hora de afirmar que esa idea ha sido un fracaso. No he cumplido objetivos, ¡pero no pasa nada! Siendo sincero, creo que ha sido un problema de concepto desde el principio. Realizar una tarea de ese calibre requiere una cantidad de esfuerzo que yo no he sido capaz de aportar, y creo que es mejor abandonar ese camino.

A partir de ahora escribiré lo que se me ocurra. Temas del día a día, que me hayan ocurrido y considere de interés. Cosas que me pasen en el trabajo, en los estudios, o conversaciones que haya tenido con algún amigo. De cualquier temática (aunque intentaré que la mayoría estén relacionadas con telecomunicaciones, seguridad o con programación) intentando ser sincero, personal y cercano con lo que transmito.

Probablemente haya entradas que no sean profundas, que no gusten o que simplemente no encajen, pero esa es una consecuencia de escribir una entrada diaria, y tengo que concederme un cierto margen a mí mismo para fallar. Para comprender que si una entrada no gusta, o si es poco profunda, o si esta mal estructurada o mal escrita, no pasa nada.

Anunciar al mundo mis objetivos

Respecto a los objetivos personales, yo siempre he pensado que hay dos formas de tratarlos: anunciar tus objetivos al mundo, o quedártelos para tí mismo.

Cada persona elige una forma. Yo soy más de elegir el primer método, porque creo que tiene una gran ventaja con respecto al segundo: Si le dices a todo el mundo tus objetivos, el mundo se va a encargar de recordartelos (ya sea para animarte a cumplirlos, o para mofarse de ti por no haberlos cumplido). En cambio, si te guardas tus ambiciones, es posible que se te olviden y que las abandones.

El caso es que creo que es una forma de motivarte, de obtener opiniones de los demás, y de darte un empujón.

En conclusión…

¡Acepto el reto! Voy a proponerme publicar una entrada diariamente, teniendo en cuenta que la calidad del contenido no va a ser la prioridad, y que serán contenidos más cortos y más personales, y además** lo anuncio aquí**, en la primera entrada de esta nueva etapa, para que sepáis que me propongo cumplirlo, y que me gustaría que me ayudaráis a conseguir el objetivo.

Así que ya sabéis, si mañana no publico una entrada, por pequeña que sea, dadme un tirón de orejas.